La Vanguardia, 20 de septiembre de 1960
La Vanguardia, 24 de septiembre de 1960
Prensa de Alicante, 6 de mayo de 1961:
Diario Información 18 de agosto de 1961
Prensa 7 de octubre de 1961
Prensa de marzo de 1965:
ABC, 16 de diciembre de 1965 :
RITMO, julio de 1967 :
ABC, 23 de diciembre de 1967 :
Diario Información, 13 de diciembre de 1968:
1970. LIBRO "HISTORIA DE LA MÚSICA EN LA PROVINCIA DE ALICANTE" :
Diario Información, 2 de enero de 1972:
ABC de Andalucía de 16 de febrero de 1972:
ABC de Andalucía de 12 de marzo de 1972:
ABC de Andalucía de 15 de marzo de 1972:
Diario Hoy de Extremadura, 15 de marzo de 1972 :
Diario Hoy de Extremadura, 16 de marzo de 1972 :
18 de mayo de 1974 :
ABC, 28 de abril de 1979:
Fallecimiento de D. Ricardo, 15 de septiembre de 1999 .
La Verdad:
20 de enero de 2006 :
TRIBUNA (20
de enero de 2006)
El Conservatorio cumple medio siglo
Hoy, 20 de enero, se conmemora el
cincuenta aniversario de la puesta en marcha del Conservatorio Superior de
Música Óscar Esplá, principal centro musical de la ciudad que, desde su fundación,
ha gozado de un reconocido prestigio nacional e internacional, avalado por la
calidad del profesorado y el elevado número de alumnos salidos de sus aulas,
que en la actualidad son concertistas o profesionales ubicados en distintos
conservatorios, centros de enseñanza y agrupaciones de todo el mundo.
La gestación de un conservatorio en la
ciudad surgió en 1956 como iniciativa del director general de la Caja de
Ahorros del Sureste, don Antonio Ramos Carratalá, que la expuso al presidente
del Consejo de Administración, don Román Bono Marín, siendo aprobada, por
unanimidad, el 12 de junio 1957, la creación del Instituto Musical del Sureste,
recayendo la dirección del mismo en Ricardo Ruiz Baquero.
El instituto tuvo una gran acogida por
parte de los alicantinos. Las asignaturas que se podían cursar eran las
siguientes: solfeo, canto, danza, piano, violín y guitarra; luego se
incorporaron las de armonía, contrapunto, estética e historia de la música.
El 31 de octubre el Consejo de la Caja dio
el nombre de Óscar Esplá al instituto, en reconocimiento al compositor
alicantino. En su primera visita al centro, Esplá donó los autógrafos
originales de la "Nochebuena del Diablo" y la "Sonata del
Sur".
La inauguración oficial tuvo lugar el 4 de
febrero de 1959, con la bendición del local, ubicado en la calle de San
Fernando, número 30; continuaron los actos con un brillante homenaje a Esplá,
celebrado en el salón de actos, que comenzó con unas palabras de don Antonio
Ramos, dando lectura a unos folios escritos por Esplá (que no pudo asistir al
acto); acerca de la ciudad de Alicante y sus manifestaciones artísticas.
Después, tuvo lugar un recital de profesores dedicado íntegramente a la obra
del compositor.
En el año 1960 Ramos Carratalá inició las
negociaciones con el Ministerio de Educación para que el instituto pudiera
adquirir la categoría de Conservatorio Profesional. El 31 de julio la Caja
nombró director a Óscar Esplá, que elevó nueva instancia para esa concesión y
realizó importantes cambios, entre los que destacaron la convocatoria de
oposiciones para el profesorado, redactando los programas de estas pruebas y el
reglamento general del centro. Una vez realizadas las oposiciones, la plantilla
del profesorado quedó compuesta por 8 catedráticos y 19 profesores. El decreto
con la concesión del grado profesional salió publicado a finales de 1962.
Doce años después, en 1974, el
conservatorio adquirió el Grado Superior, por lo que hubo que acondicionar el
edificio de la calle San Fernando con 4 plantas y 23 aulas, dada la masiva
inscripción de alumnado, siendo inaugurado el 5 de noviembre de 1975 con un
total de 1.754 matrículas.
A partir de 1981 el conservatorio pasó a
la Administración del Estado. Más adelante, ante el aumento de alumnos y
profesorado, se habilitaron aulas nuevas en un edificio del Monte Tossal, lugar
que ocupa en estos momentos. Desde 1999 goza de autonomía como Centro de Grado
Superior al publicarse un decreto de creación del Conservatorio Profesional.
Los directores que sucedieron a Óscar Esplá fueron: Gerardo Pérez Busquier,
Vicente Perelló, Josefina Salvador, José Vicente Cervera, Jesús Mula, Sara
Guarinos, Mª Consuelo Giner, Roberto Trinidad y, en la actualidad, Juan Iborra.
Historia del
Conservatorio Superior de Música de Alicante, por Ana María Flori López
El día 20 de
enero de 2008 se conmemoró el cincuenta aniversario de la puesta en marcha del
Conservatorio Superior de Música "Óscar Esplá" de Alicante, principal
centro musical de la ciudad y provincia que, desde su fundación, ha gozado de
un reconocido prestigio nacional e internacional, avalado por la calidad del
profesorado y el elevado número de alumnos salidos de sus aulas, que en la
actualidad son concertistas o profesionales ubicados en distintos
Conservatorios, centros de enseñanza y agrupaciones de todo el mundo.
La gestación
de un Centro musical en Alicante surgió como consecuencia de las constantes
inquietudes culturales de la Caja de Ahorros del Sureste de España. La
iniciativa fue de su Director General, Don Antonio Ramos Carratalá, quien la expuso
al Presidente del Consejo de Administración, Don Román Bono Marín, alegando la
gran tradición musical en la ciudad y la necesidad de tener un lugar apropiado
donde poder facilitar a la juventud el estudio de diversas disciplinas
musicales. Este proyecto fue expuesto por primera vez en la Memoria de la Caja
del año 1956, aprobándose por unanimidad, el 12 de junio de 1957, la creación
del Instituto Musical del Sureste y recayendo la dirección del mismo en Ricardo
Ruiz Baquero.
El Instituto
tuvo una gran acogida por parte de los alicantinos, ya que el curso, que
comenzó el 20 de enero de 1958, contó con una matrícula de 360 alumnos y un
presupuesto, fijado por la Caja, de 128.000 pesetas. Las asignaturas que se
podían cursar eran las siguientes: Solfeo, canto, danza, piano, violin y
guitarra; luego se incorporaron las de armonía, contrapunto, estética e
historia de la música. La clausura del curso tuvo lugar en el Teatro
Monumental, el 1 de junio, actuando varios alumnos de las clases de piano,
violín y canto, el Orfeón infantil y el Orfeón Alicante. Fue estrenado el himno
"Idealidad" de Ruiz Baquero, dedicado a la labor de la Caja de
Ahorros, siendo considerado, desde ese estreno, como himno oficial del
Instituto Musical.
El 5 de
septiembre el Consejo de Administración acordó recabar del compositor Óscar
Esplá la autorización pertinente para darle al Instituto su nombre, dada la
eminente figura de este alicantino ilustre; al ser afirmativa su respuesta este
Centro pasó a llamarse, desde el 31 de octubre, Instituto Musical "Óscar
Esplá". En su primera visita al Instituto que llevaba su nombre, el
maestro Esplá donó los autógrafos originales de la Nochebuena del Diablo y la
Sonata del Sur.
La inauguración oficial tuvo lugar
el 4 de febrero de 1959, con la bendición del local, ubicado en la céntrica
calle de San Fernando nº 30, continuando con un brillante homenaje al maestro
Esplá, celebrado en el Salón de Actos, que comenzó con unas palabras de Don
Antonio Ramos Carratalá, dando lectura a unos folios escritos por Esplá (que no
pudo asistir al acto) acerca de la ciudad de Alicante y sus manifestaciones
artísticas. A continuación, tuvo lugar el recital dedicado íntegramente a la
obra del compositor e interpretado por profesores del centro. Se escucharon las
Cadencias españolas y Berceuse por las pianistas Carmen Rueda y Milagros
Sogorb; el guitarrista José Tomás interpretó las Impresiones Levantinas, Mari
Carmen Jordán las canciones de Lírica Española, Rogelia Galiana bailó los
Bocetos levantinos y la violinista Josefina Salvador tocó el primer movimiento
de la Sonata Op. 9, clausurando el acto el Orfeón Alicante. La primera
actuación pública del alumnado en el Salón de Actos tuvo lugar el 24 de mayo de
1959.
El año 1960
iba a suponer el comienzo de una serie de cambios importantes para el futuro
del Centro, ya que Ramos Carratalá mantuvo una conversación con el Ministro de
Educación, Don Jesús Rubio, acerca del deseo de la Caja de Ahorros de que el
Instituto pudiera obtener la categoría de Conservatorio Profesional. El maestro
Esplá fue nombrado Director el 31 de julio, continuando las negociaciones con
el Ministerio y realizando importantes cambios en el Centro, entre los que
destacaron la convocatoria de oposiciones para el profesorado, redactando los
programas de estas pruebas y el Reglamento General del Instituto.
Las primeras
oposiciones a cátedra se realizaron en el año 1961 y las plazas convocadas
fueron: piano, violín, canto, armonía, solfeo, guitarra, danza e historia y
estética, presentándose un total de 37 candidatos para cubrirlas. Los
tribunales estuvieron presididos por el maestro Esplá y contaron con las
siguientes personalidades: Federico Mompou que actuó como vocal permanente,
Julio Gómez, Conchita Badía, Regino Sáinz de la Maza, Fernando Remacha, Dolores
de Pedroso y Antonio Iglesias. Las cátedras otorgadas recayeron en: Jaime Mas
Porcel (piano), Josefina Salvador (violín), José Peris (armonía), Rafael
Casasempere (solfeo), José Tomás (guitarra) y María Padilla (estética e
historia de la música). Las cátedras de canto y danza fueron declaradas
desiertas, desempeñándolas interinamente las señoras Carbonell Jordán, Ortega y
Galiana hasta la nueva convocatoria de oposiciones. Asimismo, se nombraron
profesores auxiliares a José Mira Figueroa (piano), Carmen Riera y Carmen Rueda
(solfeo) y Ruiz Baquero (canto).
La
consecución del prestigioso premio de guitarra "Andrés Segovia",
ganado por el catedrático José Tomás, en 1961, elevó al primer plano de la
actualidad musical internacional al Instituto, realizándose la primera
inscripción de un alumno extranjero, el argentino Guillermo Florens. Además, el
maestro Esplá estableció ciclos de conferencias y conciertos por los profesores
del Centro; así, era corriente ver en los programas a José Tomás, Josefina Salvador,
Mas Porcel, Mira Figueroa y otros.
Alicante
tuvo el privilegio de celebrar en el año 1962 un Congreso de los Conservatorios
no oficiales españoles para gestionar con el Ministerio muchas cuestiones
relativas a la enseñanza musical y la situación de los mismos. En las actas de
sesiones realizadas constó tomar al Instituto Óscar Esplá como modelo de centro
pedagógico, circunstancia que contribuyó favorablemente para la concesión del
grado de Conservatorio Profesional, por Decreto del Ministerio de Educación
aprobado el 21 de diciembre de 1962. Gracias a este decreto la vida musical en
Alicante dio un giro importante, ya que, entre otras cuestiones, el alumnado no
tuvo que desplazarse a otros Conservatorios para obtener los títulos oficiales.
Los programas de las diversas especialidades y asignaturas se mantuvieron, al
ser muy similares al plan oficial de Madrid. El mismo maestro Esplá manifestaba
que las cátedras que no estuvieran en propiedad saldrían a oposición y las
demás plazas, a concurso. El primer curso que se puso en marcha con la
concesión del Grado Profesional registró una matrícula de 277 alumnos oficiales
y 72 libres.
Después de
realizar la nueva reorganización del Centro la plantilla quedó constituida por
19 profesores, de los cuales 8 fueron catedráticos. Por primera vez se
incluyeron las especialidades de viento madera y metal, percusión e iniciación
musical.
Gran
importancia y solemnidad tenían los actos de apertura de curso, donde el
maestro Esplá impartía una conferencia sobre algún aspecto de la música y a
continuación tenía lugar la entrega de diplomas a los alumnos que habían
obtenido la calificación de sobresaliente y a los ganadores de los Premios
Extraordinarios. El acto solía terminar con un recital ofrecido por algún profesor
del Instituto. También impartieron conferencias y cursos en el Salón de Actos
prestigiosos músicos como Jean Fournier, Henrick Crafoord, Luis Galve, Rosa
Sabater, Pilar Bayona, Roberto Bravo, Ramón Coll, Leopoldo Querol, Rita
Bouboulidi, Esteban Sánchez, Miguel Zanetti, Trinidad Sanchís, Marisa Robles,
Regino Sáinz de la Maza, María Fux, Isabel Rivas, Isabel Penagos, Rafael López
del Cid y otros.
La
violinista Josefina Salvador fue galardonada con la medalla de la Fundación
Ysaye de Bélgica y nombrada con el título de Delegada para España de dicha
institución, en marzo de 1971. En el acto de entrega de la condecoración
interpretó la Sonata en Fa mayor de Locatelli-Ysaye y la Sonata de Esplá.
Además, estrenó por primera vez en España el Poema elegíaco, Saltarela
carnavalesca y la Sonata de Ysaye. El Instituto quedaba insuficiente para el
aumento de alumnos que se registraba cada año. Ante la imposibilidad de admitir
todas las demandas, el curso 72-73 fue el primero en el que se tuvieron que
realizar pruebas para acceder a los estudios oficiales. Las preferencias del
alumnado eran piano, guitarra y baile, pero ese año hubo un considerable
aumento de la matrícula de viento.
En Consejo
de Ministro de 25 de enero de 1974 salió un decreto en el que se concedía
validez a las enseñanzas de Grado Superior en el Instituto; la consecuencia del
decreto fue la masiva inscripción de alumnado, lo que hizo que la Caja de
Ahorros tuviera que acondicionar el edificio de la calle San Fernando con 23 aulas,
siendo inaugurado el 5 de noviembre de 1975 con un total de 1.754 matrículas.
La apertura del curso corrió a cargo de Vicente Perelló, nuevo catedrático del
Centro.
El año 1976
comenzó muy negativamente, ya que el 6 de enero fallecía en Madrid el maestro
Esplá. Los directores que le sucedieron fueron: Gerardo Pérez Busquier (1976),
Vicente Perelló (1981), Josefina Salvador (1985), José Vicente Cervera (1986),
Jesús Mula (1987), Sara Guarinos (1992), Mª Consuelo Giner (1993), Roberto
Trinidad (1998) y Juan Iborra (2004).
El
Conservatorio pasó a la Administración del Estado en 1981. Para ello la
plantilla del profesorado fue ampliada, se añadieron nuevas especialidades y un
año después se celebraron oposiciones en Madrid con el fin de cubrir las plazas
en propiedad. Las instalaciones de la calle San Fernando no tenían suficiente
espacio para el constante aumento del alumnado, teniendo que habilitarse en la
década de los 80 algunas aulas del Colegio Benalúa y a continuación otras en la
zona de Campoamor, hasta el traslado a un edificio del Monte Tossal, lugar que
ocupa en estos momentos.
El
Conservatorio ha concedido condecoraciones y homenajes a personas o entidades
relevantes que han colaborado con el Centro. La primera medalla, en 1988,
recayó en Manuel Sánchez Monllor, Subdirector de Obras Sociales de la Caja de
Ahorros del Mediterráneo. También fueron galardonados: la Sociedad de
Conciertos de Alicante (1990), José Tomás (1992), José Peris (2000) y Vicente
Perelló (2000).
Desde el año
1999 goza de autonomía como Centro de Grado Superior por decreto del Gobierno
Valenciano, con fecha 9 de febrero, contando en el curso 2007-2008 con 79
profesores y 258 alumnos matriculados.
Ana María
Flori López es Musicóloga, Profesora del Conservatorio Superior de Música de
Alicante y Doctora en Música.
2009 :
JUAN NAVARRO
Carlos Mateo Martínez fue director del aula de cultura Francisco Oliver Narbona durante muchos años. A pesar de no
tener ninguna titulación académica universitaria, no llegó ni siquiera a
bachiller, su actuación podemos calificarla de brillante. Su mandato en el aula
coincidió con lo que hemos denominado la transición democrática, que comprende
desde el nombramiento de Adolfo Suárez como presidente del
gobierno el 3 de julio de 1976, hasta el primer gobierno del partido socialista
tras la guerra civil, en 1982, golpe de estado de Antonio Tejero mediante. Independientemente de los activos que posee Carlos Mateo,
su tarea no hubiera sido posible sin el decidido apoyo de Francisco Oliver Narbona, el gran director de la Caja.
Don Curro no sólo apoyó a Carlos Mateo
en su tarea sino que, en repetidas ocasiones, tuvo que templar las actuaciones
de Mateo frente a la administración. Un ejemplo de ello ocurrió el día 10 de
enero de 1976. Ese día, cerca de las tres de la tarde, don Curro recibió una
llamada en su despacho de San Fernando 40. Su interlocutor era el gobernador
civil Benito Sáez y González-Elipe, natural de
Manzanares, miembro de la División Azul, con varios dedos de su pie derecho
amputados a causa del frío bolchevique, el cual le comunicaba que tenía que
suspender la conferencia de Enrique Tierno Galván que el Club de Amigos
de la UNESCO había organizado en el Aula de cultura Oliver Narbona de Alicante.
La conferencia se celebraba unas horas después y el ambiente político estaba
bastante enrarecido. Don Curro le indicó al gobernador que la conferencia tenía
todos los permisos administrativos; que la expectación era tan impresionante
que la suspensión del acto podría generar un conflicto superior a la
celebración del mismo y que, en definitiva y como era habitual, la propia caja
garantizaba el acto. La conferencia se celebró. El aula se llenó de personas
ávidas de libertad y el propio Carlos Mateo tuvo que acceder a la misma por la
tramoya ante la imposibilidad de hacerlo por la puerta principal.
Francisco Moreno Sáez, catedrático de
Instituto jubilado e historiador, afirma en su artículo publicado en Archivo de
la Democracia-Universidad de Alicante y titulado Partidos, sindicatos y organizaciones ciudadanas en la ciudad de Alicante
durante la transición, 1974-1982 lo siguiente: “Hubo algún intento,
desde la dirección de la Caja de Ahorros del Sureste, de impedir el acto, con
presiones sobre el director del Aula de Cultura Carlos Mateo, que al final no
se concretaron por la firme actitud de éste”
Dos pequeños errores se deslizan en esta
afirmación del Profesor Moreno Sáez; el primero: Carlos Mateo nunca fue
presionado por Francisco Oliver Narbona, más bien al contrario por lo afirmado
anteriormente, el segundo: la Caja de Ahorros en cuestión no era “del Sureste
de España” sino “Caja de Ahorros de Alicante y Murcia”. Me sorprende que un historiador
tan riguroso y certero como el profesor Moreno Sáez haya cometido este pequeño
desliz. Me gustaría que se recogiese en la publicación referenciada la realidad
de los hechos. Tanto Oliver como su antecesor en el cargo Ramos Carratalá, prestaron un decidido apoyo a la cultura. Cultura que tenía nombres y
apellidos. Manuel Molina, amigo personal de Miguel Hernández, Ernesto Contreras, Miguel Signes, con dos penas de muerte conmutadas tras la guerra civil y miembro del
Partido Socialista Obrero Español, de Rodolfo Llopis, José Jornet Navarro, republicano español con cuatro años en Matthausen, Antonio Oliver Rodrigo, exiliado a Canarias tras la guerra civil por su
pertenencia al Partido Comunista de España, todos ellos empleados de la Caja y
colaboradores habituales de OBS y con un amplio historial de izquierdas, cuando
ser de izquierdas significaba la represalia, el destierro, el cese en el
trabajo o la incapacidad para trabajar. Ninguno de ellos fue represaliado por
ambos directores generales de la Caja del Sureste y posteriormente CAAM.
Incluso Enrique Cerdán Tato, sin tener la
categoría de empleado, era un habitual receptor de las ayudas de la OBS y todos
conocemos la ideología de Cerdán Tato a partir de los años 70. De su ideología
anterior, cada uno puede pensar lo que quiera. Algo similar le ocurrió a José Beviá, que tras su paso por el glorioso movimiento nacional y ser concejal del
Ayuntamiento franquista de Alicante, experimentó, como Saulo o San Pablo,
camino de Damasco, el influjo de una nueva luz y caído del caballo, abjuró de
sus errores del pasado. Pero sobre ello, volveremos posteriormente.
Bien, volvamos a la obra social pero en
1999. Cuando llegué a la sede de la Obra Social, el día 19 de abril, lunes,
tras mi entrevista con Juan Antonio Gisbert García y mi nombramiento
como “Jefe en funciones” de obra social por “un periodo de seis meses”, nadie
me esperaba. Nadie me indicó cual era mi mesa de trabajo. Mi antecesor en el
cargo, Francisco Monllor Fuster, hipotéticamente
nombrado por Gisbert, “asesor del presidente de la CECA, Juan Ramón Quintás”, nunca dejó su despacho ni su mesa, ni su secretaria
ni nada, puesto que nunca asesoró a nadie y mucho menos a la presidencia de la
Confederación de Cajas. Ya lo hubiese querido y de ser realidad nunca hubiese
vuelto.
Subí las escaleras del amplio salón que
da entrada al palacete diseñado por Juan Vidal Ramos. Volví a encontrar el
despacho de Antonio Ramos Carratalá, don Antonio, a la izquierda; a la derecha
el despacho del presidente, Román Bono Marín, doctor ingeniero de
minas, y justo al lado de la secretaría de don Antonio, el aula de cultura.
Miré, observé y cerré los ojos. Situé todos y cada uno de los objetos y
retrocedí en el tiempo muchos años.
Pude ver a Óscar Esplá acariciando un piano de cola, situado en un extremo de la sala,
interpretando unos acordes de su “Nochebuena del diablo”, acordes compartidos con
el maestro Ricardo Ruiz Baquero, director del Orfeón
“Stella Maris”, de la Caja de Ahorros del Sureste de España, con Lola como
pianista, recientemente fallecida.
Sin abrir los ojos, recorrí el espacio y
con las yemas de mis dedos, volví a deslizar un sobre en el bolsillo derecho de
la guayabera de Pancho Cossío, pintor que
ennobleció la pinacoteca de la CAM, el cual tras percatarse y contar los
billetes con sus dedos nerviosos como varas de avellano, sin extraer el sobre
de su guayabera, exclamó. “¡Gracias chaval, ponme un Chivas!, enseguida don
Pancho”, respondí. La Caja inauguraba una exposición de Cossío esa tarde.
En ese mismo espacio, con apenas
diecisiete años defendí una ponencia, “hormonas”, en el certamen convocado por
“la Caja de Ahorros del Sureste de España para estudiantes de Preuniversitario,
Magisterio y Escuela de Asistentes Sociales”, conseguí el segundo premio; el
primero fue para Lino Enrique Esteve Colomina con el título
“El nudo gordiano de la hominización”. El diploma, que guardo justo al lado de
mi título de doctor, está firmado por Francisco Oliver Narbona, director
general y Román Bono Marín, presidente del Consejo de Administración de la Caja
de Ahorros del Sureste. Maruja Pastor, directora de la escuela de magisterio,
me pidió dar la misma conferencia en la escuela. Me acompañó Francisco Báscones Peña, director del colegio Maristas de Alicante y los
dibujos de la ponencia (obviamente no había power point), fue obra de un gran
pintor y amigo, miembro de la Academia de Bellas Artes de San Fernando: José Manuel Fernández Melero (“Nava, los grandes pintores se conocen
siempre por su segundo apellido: Diego de Silva
Velázquez, Bartolomé Esteban Murillo, Pablo Ruiz Picasso y José Manuel Fernández Melero”). Yo le llamaba
“Mele” y el me llamaba “Nava”. La ponencia la hicimos conjuntamente José Montesinos García, fallecido pocos días antes en Monflorite (Huesca),
en un curso de vuelo sin motor, y yo.
En ese mismo espacio, Manuel Molina,
querido compañero en la oficina de San Gabriel, declamó las poesías inéditas de
Miguel Hernández, Allí expuso Enrique Lledó sus obras pictóricas,
que supo recoger la técnica de Varela, Soler y demás y aplicarla a sus pinturas de los paisajes de la Marina Alta; Vicente Ramos, recién llegado de Upsala, con su flamante doctorado en la maleta. También
andaba por allí Manolita, la secretaria de Francisco Figueras Pacheco, cronista oficial de Alicante que había
donado su legado a la Biblioteca Gabriel Miró. Pura emoción del alma reviviendo
el mecenazgo de ese príncipe florentino, con calle en Alicante, cartagenero de
cuna, que se llamaba Antonio Ramos Carratalá.
Querido lector, cuando deambules por
Vistahermosa, a la altura de Media Markt y leas: “calle de Antonio Ramos
Carratalá, hijo adoptivo de Alicante”, recuérdalo.
Pues bien, en ese espacio, donde los
recuerdos me atenazaban y conformaban mi sensibilidad, “Juan”, me decía Manuel
Molina, “Si hubieses conocido a Miguel, su poesía, su delicadeza. Es lo mejor
que pasó en mi vida, sus vientos, su dulzura, su sensibilidad, su… poesía”. Así
me hablaba el discípulo de Miguel Hernández, Manuel Molina, poeta, agitando sus
dedos amarillos por el humo de su pipa. “De llavis humids i molts llarcs els
dits, per tastar millor a les dones (Cançó per a Joan Salvat Papasseit, Joan Manuel
Serrat, Edigsa 1970)
En mi exilio de Benimagrell, escucho la
música y avivo los recuerdos. “los recuerdos tienen/un perfume frágil/que les
acompaña/por toda la vida y tatuado a fuego/llevan en la frente/un día
cualquiera/un nombre corriente/con el que caminan/con paso doliente/los
recuerdos suelen/siempre ser muy triste/hijos como son/del pasado incierto y de
aquello que fue y ahora que ya no existe (JM Serrat)”.
Bien, hecho este homenaje al pasado, me
instalé en el despacho que gentilmente, como dije antes, me cedió Carlos Mateo.
Días más tarde, instalando el Revox B77 y un amplificador Grundig, la música es
imprescindible en mi vida, alguien me entregó un paquete. Contenía un libro:
Inventario Cómplice, que recogía las conclusiones del congreso celebrado en
1997 acerca de la poesía de Mario Benedetti y y un cartel que
decía, y copio textual: “PRESENTACIÓN DEL LIBRO MARIO BENEDETTI INVENTARIO
CÓMPLICE, con la lectura de Mario Benedetti. Miércoles, 19 de mayo de 1999 –
19.30 horas, Aula de cultura de la CAM, Avda. Dr. Gadea 1 – Alicante
Intervienen. Carmen Alemany Bay, Remedios Mataix, José Carlos Rovira, Mario Benedetti (quien realizará una lectura de
relatos inéditos), un representante CAM y el rector de la Universidad de
Alicante, Andrés Pedreño Muñoz. A continuación y en
su parte izquierda, el anagrama de la UA y en su parte derecha y muy pequeño,
el anagrama de la CAM.
Hubo dos detalles que me llamaron
poderosamente la atención; el primero, la fecha del acto: 19 de mayo de 1999, y
el segundo: “asistirá un representante de la CAM”.
Me llamó la atención el hecho de no
incluir al presidente de la CAM en un acto de tal importancia. Vicente Sala Bello era muy cuidadoso con las relaciones con las
universidades y siempre gustaba, con su presencia, remarcar el apoyo
institucional de la Caja a los actos académicos.
Como el acto era en el aula de cultura
de Alicante, responsabilidad directa del jefe territorial de OBS, le llamé. Juan Cunchillos me informó que él estaba igual de sorprendido pues no había hablado con
los organizadores y me recordó que el día 19 había un acto en la “sala
amarilla”, llamada así por el color de las sillas, situada en el primer piso
del aula. En la sala amarilla, con capacidad para cien personas, no había
puertas y siempre procurábamos que los actos programados en dicha sala de
seminarios no coincidiesen con actos en el aula, sita en la planta baja, para
no molestar a los asistentes a seminarios.
Le indiqué que reservase el aula, pero
que informase a los organizadores que el cartel no podía distribuirse. Había
que cambiar “Un representante de la CAM” y colocar “el presidente de la CAM,
Vicente Sala Belló”. Asimismo le pedí que solicitase a los organizadores un
presupuesto de actuación.
El lunes 26 de abril me llamó el
profesor José Carlos Rovira Soler: “Mire usted, soy el profesor José Carlos
Rovira, ¿qué problema hay con el aula para que el congreso de Benedetti el
próximo 19 de mayo no pueda realizarse?”.
“Mire usted, profesor,” le contesté, “No
hay ningún problema para utilizar nuestras instalaciones para un congreso
internacional sobre Mario Benedetti, pero queremos darle la importancia que se
merece y el representante de la CAM que ustedes indican en el cartel, será
nuestro presidente; al mismo tiempo, le ruego me envíe un presupuesto de gastos
para trasladarlo a nuestra comisión de obra social para su aprobación”. A pesar
de ser las once de la mañana, temprana hora, noté a mi interlocutor, digamos,
ligeramente turbado. “¡Mire!, su antecesor en el cargo no ponía tantos
problemas, hable usted con él!”.
Me di cuenta que no llegaríamos a buen
puerto. “No quiero discutir con usted, pero los tiempos han cambiado, como dice
Bob Dylan, y yo estoy aquí para aplicar un rigor
en el desarrollo de nuestras colaboraciones. Yo no tengo capacidad para
autorizar la cantidad que usted indica que debemos financiar y por ello le
ruego una petición formal, con presupuesto detallado y no se preocupe que,
tratándose de la universidad de Alicante, le daremos la máxima prioridad”.
Escuché el sonido del silencio y la turbación de mi interlocutor. No dijo nada
y al cabo de unos segundos, que se me revelaron eternos, afirmó: “¡Soy el
profesor José Carlos Rovira Soler, catedrático de literatura hispanoamericana,
ya sabe usted con quien está hablando y se acordará de mí.!”. Mis seis años de
tesis doctoral, mis cuatro años de director del Centro de Investigación
Agrícola CAM-Universidad de Alicante y mis siete años de profesor de
edafología, en la facultad de ciencias de la UA, me impidieron contestar como
se merecía, pero no hubiese tenido la oportunidad pues colgó el teléfono,
imagino con rabia contenida.
Llamé a Cunchillos y le indiqué:
“Reserva el aula para el 19 aunque tengamos un acto en la sala amarilla; habla
con Rovira y le pides una carta de solicitud del aula y un presupuesto de las
necesidades para elevarlo a la comisión de obras sociales”. A continuación le
dije: “Juan, no me gusta nada lo que estoy viendo”, Juan Cunchillos Ponte no
dijo nada.
Preparando el programa de Radio.umh.es,
escucho a Lee Marvin interpretando
“Wandering Star”, I Was born under the wandering star”, Yo nací bajó una
estrella errante. Paint Your Wagon era el título original en inglés; la leyenda
de la ciudad sin nombre era el título en castellano y la canción perteneció a
su banda sonora. Al mismo tiempo, Clint Eatswood, compañero de reparto
de Lee Marvin, cantaba “I talk to the tres” y los coros “they call the wind
Maria” (Al viento le llaman María).
Bueno, querido lector, el olvido está
lleno de memoria, como dijo Mario Benedetti, y te recomiendo nuestra próxima
entrega.

























